La escasez histórica de agua es un desafío crítico para las familias rurales del Perú: el 97,5% no accede a agua continua y segura (INEI, 2023). Esto limita la producción agrícola, afecta la seguridad alimentaria y frena su desarrollo económico. En Áncash, Huancavelica y Ayacucho, el 45% vive en pobreza extrema y más del 60% depende de uno o dos cultivos, aumentando su vulnerabilidad climática. A ello se suman desigualdades de género y baja participación de mujeres y jóvenes, que profundizan la exclusión.
No intervenimos al azar: priorizamos corredores estratégicos donde la complejidad climática y social exige soluciones de alto impacto.